Hay síntomas en oftalmología que pueden esperar unos días. El desprendimiento de retina no es uno de ellos. Si aparecen ciertas señales de alerta, las horas cuentan.
¿Qué es la retina y qué pasa cuando se desprende?
La retina es la capa de tejido sensible a la luz que tapiza el interior del ojo — es el «sensor» que capta las imágenes y las envía al cerebro. Cuando se desprende de su posición normal, las células retinianas dejan de recibir oxígeno y nutrientes, y comienzan a dañarse.
Sin tratamiento oportuno, el desprendimiento puede avanzar hasta la zona central de la retina (la mácula) y causar pérdida visual permanente.
¿Cuáles son las señales de alarma?
Estos síntomas deben llevar a urgencias oftalmológicas el mismo día:
- Destellos de luz (fotopsias): flashes repentinos, como relámpagos, especialmente en la periferia de la visión.
- Moscas volantes nuevas o en aumento súbito: puntos, hilos o manchas oscuras que flotan en el campo visual y que aparecen de repente o aumentan rápidamente.
- Cortina o sombra: que avanza sobre el campo visual, como si algo cubriera parte de lo que ves.
El dolor no es un síntoma típico — por eso muchas personas subestiman estas señales. No lo hagas.
¿Quién tiene más riesgo?
- Miopía alta (especialmente mayor de 6 dioptrías).
- Antecedentes de desprendimiento en el otro ojo o en familiares directos.
- Cirugía ocular previa (catarata, vitrectomía).
- Traumatismo ocular.
- Degeneración retiniana periférica (detectable en revisiones de fondo de ojo).
¿Cómo se trata?
Depende del estadio. Si se detecta una rotura o desgarro antes de que haya desprendimiento, puede sellarse con láser de forma ambulatoria y preventiva.
Una vez que hay desprendimiento, el tratamiento es quirúrgico — ya sea con vitrectomía, criopexia o colocación de un introflector escleral, según el caso. El pronóstico visual depende en gran medida de qué tan rápido se actuó y si la mácula estaba comprometida o no.
¿Las «moscas volantes» siempre son una emergencia?
No. Las moscas volantes aisladas, de larga evolución y sin cambios son muy frecuentes y generalmente benignas — son parte del envejecimiento del vítreo. Lo que debe encender las alarmas es su aparición súbita, su aumento en número, o cuando se acompañan de destellos o pérdida de campo visual. Ante la duda, mejor una revisión que lamentarse.
¿Tienes destellos, moscas nuevas o una sombra en tu visión? No esperes. Busca atención el mismo día.