La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es la causa más frecuente de pérdida visual severa en mayores de 60 años. Y aunque no tiene cura, detectarla a tiempo cambia radicalmente el pronóstico.
¿Qué es la mácula y qué pasa cuando degenera?
La mácula es la zona central de la retina — la parte que usamos para ver con detalle: leer, reconocer caras, ver colores con nitidez. Cuando las células de esa zona se deterioran progresivamente, la visión central se pierde o distorsiona, aunque la visión periférica generalmente se conserva.
¿Cuántos tipos hay?
- DMAE seca (atrófica): la más frecuente. Progresa lentamente con acumulación de depósitos llamados drusas bajo la retina. Ciertos suplementos antioxidantes pueden enlentecer la progresión en etapas intermedias.
- DMAE húmeda (neovascular): menos frecuente pero más agresiva. Vasos sanguíneos anormales crecen bajo la retina y pueden sangrar o filtrar líquido, causando pérdida visual rápida. Esta forma sí tiene tratamiento efectivo con inyecciones intravítreas — pero el tiempo de respuesta es crítico.
¿Cuáles son los síntomas?
- Visión borrosa o distorsionada en el centro del campo visual.
- Las líneas rectas se ven onduladas o torcidas (metamorfopsia).
- Una mancha oscura o borrosa en el centro de lo que miras.
- Dificultad para leer aunque uses lentes correctos.
- Los colores se ven menos vivos.
Un síntoma nuevo o súbito de estos en un paciente mayor de 55 años es motivo de consulta urgente.
¿Quién tiene más riesgo?
- Mayores de 60 años.
- Fumadores (el tabaco duplica el riesgo).
- Antecedentes familiares de DMAE.
- Piel y ojos claros.
- Exposición solar acumulada sin protección.
- Hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares.
¿Cómo se detecta?
Con una revisión de fondo de ojo con dilatación pupilar. La OCT permite ver las capas de la retina con gran detalle y detectar cambios tempranos antes de que haya pérdida visual.
¿Tiene tratamiento?
La forma seca no tiene tratamiento que revierta el daño, pero la suplementación con antioxidantes específicos (fórmula AREDS2) ha demostrado reducir el riesgo de progresión. La forma húmeda se trata con inyecciones intravítreas de medicamentos antiangiogénicos. Con tratamiento oportuno y mantenimiento, muchos pacientes estabilizan o mejoran su visión.
¿Tienes más de 55 años y notas distorsión o borrosidad en tu visión central? Agenda tu evaluación.