Si estás pensando en operarte para ya no depender de lentes o anteojos, probablemente has escuchado los nombres LASIK y PRK. Aquí te explico en qué se diferencian y cómo saber cuál es la indicada para ti.
¿En qué consisten?
Ambas son cirugías refractivas que usan un láser Excimer para remodelar la córnea y corregir el defecto visual. La diferencia está en cómo se accede al tejido corneal.
LASIK crea un corte superficial muy fino en la córnea (llamado flap) que se levanta temporalmente para aplicar el láser y luego se reposiciona. La recuperación visual es muy rápida — muchos pacientes ven bien desde el día siguiente — y las molestias postoperatorias son mínimas.
PRK no requiere ese corte. En cambio, se retira la capa más superficial de la córnea (el epitelio), se aplica el láser y se deja regenerar sola con ayuda de un lente de contacto terapéutico durante los primeros días. La recuperación es más lenta y puede haber más molestias la primera semana, pero el resultado final es igual de bueno.
¿Qué puede corregir cada una?
Con LASIK se puede corregir hasta 10 dioptrías de miopía, 5 de astigmatismo y 3 de hipermetropía, dependiendo del grosor de tu córnea.
Con PRK los rangos son más conservadores: hasta 6 dioptrías de miopía, 3 de astigmatismo e hipermetropía baja. Es la opción preferida cuando la córnea es delgada o cuando no hay suficiente tejido para crear el flap de forma segura.
¿Cuál me conviene a mí?
Eso lo determinamos con estudios previos — topografía corneal, paquimetría y evaluación completa de tu ojo. Algunos factores que influyen:
- LASIK puede ser mejor si tienes córnea con grosor suficiente, quieres recuperación visual rápida y no practicas deportes de contacto de alto impacto.
- PRK puede ser mejor si tu córnea es más delgada, tienes antecedentes de ojo seco, o practicas deportes donde un golpe directo al ojo es posible (box, artes marciales), ya que con PRK no hay flap que pueda desplazarse.
Ambas tienen excelentes resultados y altísima satisfacción en pacientes bien seleccionados. La clave está en una valoración cuidadosa antes de decidir.
¿Cómo es la recuperación?
Con LASIK, la visión mejora muy rápido. El primer día puede haber algo de sensibilidad a la luz o lagrimeo leve, pero la mayoría de los pacientes retoma actividades normales en 24-48 horas.
Con PRK, la primera semana es más incómoda: puede haber ardor, lagrimeo y sensibilidad a la luz mientras el epitelio se regenera. A partir de la segunda semana la mejoría es notable, y a los 3 meses la visión suele estar estable.
En ambos casos, la estabilidad refractiva completa se alcanza a los 6 meses.
¿Soy candidata?
Los requisitos generales incluyen tener graduación estable al menos un año, córneas sanas y no estar embarazada. En la consulta de valoración hacemos todos los estudios para confirmarlo y elegir la técnica más segura para tu caso.
¿Quieres saber si eres candidata? Agenda tu valoración y lo revisamos juntas.