Si alguien te ha dicho que tienes una «telita» o «carnosidad» en el ojo, o has notado una membrana rosada que avanza desde la esquina hacia el centro, probablemente estás hablando de un pterigión. Aquí te explico qué es, por qué crece y cuándo es necesario operar.
¿Qué es el pterigión?
El pterigión — conocido popularmente como carnosidad — es un crecimiento anormal de tejido conjuntival que avanza progresivamente sobre la córnea. Generalmente aparece en el lado interno del ojo (el más cercano a la nariz) y tiene una forma triangular característica.
No es un tumor maligno ni nada peligroso por sí mismo, pero sí puede afectar la visión y la comodidad ocular si crece lo suficiente.
¿Por qué aparece?
El principal factor de riesgo es la exposición acumulada a la radiación ultravioleta — sol, especialmente en ambientes al aire libre, playa, montaña o en ciudades con alta exposición solar. También influyen el viento, el polvo y la resequedad ambiental. Es más frecuente en personas que pasan mucho tiempo al aire libre y en quienes no usan lentes de sol con protección UV.
¿Da síntomas?
- Ojo rojo crónico, especialmente en la zona del pterigión.
- Sensación de cuerpo extraño o arenilla.
- Picazón e irritación.
- Ojo seco (el pterigión altera la distribución de la lágrima).
- Visión borrosa o distorsionada si crece hacia el centro de la córnea.
- Cambio en la graduación (puede inducir astigmatismo).
¿Cuándo hay que operarlo?
No todo pterigión requiere cirugía inmediata. Las indicaciones principales son:
- Cuando avanza hacia el centro de la córnea y amenaza el eje visual.
- Cuando induce astigmatismo significativo.
- Cuando los síntomas no se controlan con lubricantes.
- Por indicación estética cuando es muy visible y molesta al paciente.
La cirugía consiste en retirar el pterigión y cubrir la zona con un injerto de conjuntiva del propio paciente — eso reduce significativamente el riesgo de que vuelva a crecer. Sin injerto, la tasa de recurrencia es mucho mayor.
¿Puede volver a crecer?
Sí, es una de las preguntas más frecuentes. La recurrencia existe, pero con la técnica quirúrgica correcta (autoinjerto conjuntival) es mucho menos probable. Lo más importante después de la cirugía es proteger los ojos del sol de forma consistente.
¿Cómo prevenirlo?
Lentes de sol con bloqueo UV del 100%, uso de sombrero en exteriores y lágrimas artificiales en ambientes secos o con viento. Si ya tienes uno pequeño y estable, revisiones periódicas para monitorear si crece.
¿Tienes una «carnosidad» en el ojo que ha crecido o te molesta? Agenda tu valoración.